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Visitar Zafra

Zafra es uno de los municipios principales de Badajoz, cabeza industrial de la comarca y capital del sur de Extremadura y enclave histórico de gran importancia que la sitúa como objetivo del Turismo cultural, ganadero y comercial de esta comunidad autónoma.

Abundan restos de villas romanas ya que perteneció a la Baética durante el periodo romano. En la época medieval se convirtió en posición estratégica entre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz. Los musulmanes la conocían como Safra, fue conquistada dos veces durante la Reconquista y modernizada a partir del XVI a gusto de la moda de los Austrias. Los legados de todas estas épocas son abundantes y se encuentran en buen estado de conservación.

A partir del siglo XIX, el desarrollo de Zafra fue enorme. Donde hoy se sitúa el Parque de la Paz, había una gran charca donde abrevaban los ganados que acudían a los mercados y rodeos, ya que desde el 1380 a Zafra le fue concedido su primer mercado semanal por Juan I., de la que proviene la Feria de San Miguel. Esta Feria, con varios siglos de antigüedad ha continuado en la Feria Regional del Campo Extremeño, que se celebra a principios de Octubre, acontecimiento de extraordinaria resonancia en el ámbito no sólo ganadero, sino también industrial y comercial.

Al final de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, Zafra se convierte en una de las villas más prósperas de Extremadura por sus afamados talleres de artesanía y su importante industria del cuero. Hoy es una urbe moderna, dotada de una importante infraestructura comercial hotelera y de servicios, con de bellos paseos y plazas, que ocupan grandes espacios, convirtiéndola en objetivo de turismo, tanto cultural como de negocio.

Entre los monumentos más destacados de Zafra encontramos el Alcázar de los Duques de Feria, majestuoso palacio fortificado del siglo XV, La Colegiata de Sta. María de Candelaria, edificada durante el gótico y barroco, el Monasterio de Sta. Clara, Monumento Nacional, Panteón de los Señores de Feria y en cuyo interior se encuentran las estatuas yacentes en alabastro de los primeros condes y el Hospital de Santiago, fundado por la misma familia en 1446, entre otros.

En estas fechas destacan la celebración del Carnaval, en especial la Bacanal de la Grasa (domingo de carnaval), fiestas populares en las que se convive en las plazas porticadas disfrutando de las especialidades de la tierra: productos de cerdo ibérico regados con los buenos vinos de la tierra,  las migas del lunes de Carnaval que se elaboran en la Plaza Grande y se dan a los asistentes y el entierro de la sardina (martes de carnaval).

Marga G.-Chas Ocaña

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Arte Rupestre en Extremadura

Buscando los orígenes del gusto de los extremeños por los graffittis y el Arte Urbano, descubrimos otra de las maravillas culturales que hace de Extremadura un destino úico para el turismo cultural:  sus pinturas rupestres,

En conjunto, Extremadura posee un valioso patrimonio de representaciones pictóricas y grabados prehistóricos especialmente abundantes y concentrados en algunas zonas cercanas a las serranías donde se encontraban los antiguos enclaves, como Cabeza de Buey, entre las serranías de La Serena y La Siberia o las serranías y riberos del Parque Nacional de Monfragüe.

En su mayoría son representativos de lo que se conoce como pintura esquemática, que se caracteriza porque las figuras quedan simplificadas a sus elementos más representativos; tienden a la “abstracción” lo que las sitúa como pertenecientes a sociedades más “modernas”, organizadas y productivas.

La pena es que muchos de ellos no son accesibles. Están están localizados en pequeñas cuevas y abrigos, la mayoría de ellos sin señalización o situados en terrenos privados sin acceso público.

Precisamente por eso Extremadura cuenta con dos museos dedicados por completo al Arte Rupestre: el Cetro de interpretación de la Cueva de Matravieso, en Cáceres y el Centro de Interpretación de la Pintura Rupestre de Extremadura de Cabeza del Buey, en Badajoz, con varias Salas de Exposiciones y que además puede facilitar valiosa información para la organización de una visita a las pinturas en sus enclaves naturales.

El Arte Rupestre Extremeño ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Marga G.-Chas Ocaña

Parque Nacional de Monfragüe: El Castillo

Durante la dominación árabe el Tajo, La zona de Monfragüe  gana protagonismo como frontera natural. La zona que permaneció bajo dominio musulmán recibió el nombre de “Al-Mofrag”, que significa “el abismo” o “el cruce de caminos”. Se dice que edificaron una gran fortaleza con cinco torres y dos murallas defensivas, pero apenas quedan los cimientos debido a las continuas remodelaciones a manos de los cristianos, que la tomaron definitivamente en el siglo XII tras numerosas contiendas entre los almohades y varias  ordenes militares cristianas. En la actualidad el Castillo de Monfragüe es utilizado por los numerosos visitantes del Parque y se permite subir a la Torre desde donde se pueden disfrutar unas incomparables vistas.

También corren numerosas leyendas de la época de la guerra civil ya que sus montes acogieron a los maquis de la comarca: destacando los grupos comandados por los célebres guerrilleros conocidos como el “Francés”, “Quincoces” y “Chaquetalarga”.

Una larga historia con la naturaleza como protagonista y artífice de la belleza y regeneración del parque, hasta que la intervención del hombre a finales de los años 60, con la construcción de las presas de Torrejón y Alcántara alteró irreversiblemente el paisaje dejando las orillas del Tajo sumergidas junto con la riqueza ecológica y etnológica que allí se concentraba. Además el anuncio de la construcción de una industria papelera en la zona, desencadenó  la tala de especies autóctonas y creación de estructuras de terrenos con terrazas, para lo que se utilizó maquinaria pesada, con el fin de la reforestación con especies de crecimiento rápido para su aprovechamiento industrial, con el consiguiente deterioro y alteración del ecosistema. Hasta que la lucha por su declaración como Parque Nacional consiguió frenar definitivamente este tipo de acciones que ponían en serio riesgo la conservación de Monfragüe.

Marga G.-Chas Ocaña